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Hoja Dominical

ARQUIDIÓCESIS DE BOGOTÁ

CATEDRAL PRIMADA DE COLOMBIA

XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

7 DE OCTUBRE DE 2012 – CICLO B

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

BIENVENIDOS A LA CATEDRAL

Hermanos: Sean todos bienvenidos a este encuentro fraterno en torno a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía. La liturgia del día de hoy nos hace ver cómo el ser humano está hecho para vivir en la unidad y para la hermandad de fe en Jesús. Como somos humanos y cristianos, crecemos y vivimos no aisladamente sino en comunidad. La base de toda comunidad humana es la familia, y por eso la Iglesia exhorta a los matrimonios a la fidelidad y a la verdadera unidad. La Palabra de Vida, que aparece en el Génesis y que luego retomará Jesús, nos señala el plan maravilloso de Dios para el amor del varón y la mujer: «serán dos en un mismo ser».

Oremos juntos y alimentémonos de la Palabra de Dios y del Pan de Vida. Nos ponemos de pie e iniciamos nuestra celebración, participando con profunda fe y alegría.

CANTO DE ENTRADA

ACTO PENITENCIAL

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; Tú, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú, que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; Tú, que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque solo Tú eres Santo, solo Tú, Señor, solo Tú, Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno,

que con la abundancia de tu amor

desbordas los méritos y los deseos de los que te suplican,

derrama sobre nosotros tu misericordia,

para que libres nuestra conciencia de toda inquietud

y nos concedas lo que no nos atrevemos a pedir.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo

y es Dios por los siglos de los siglos.

R/ Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA 

PRIMERA LECTURA 

Lectura del libro del Génesis 2,18-24 

Dijo el Señor Dios: «No conviene que el hombre esté solo. Voy a buscarle alguien que lo ayude y acompañe.»

Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo todos los animales salvajes y todas las aves del cielo y se los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que el hombre le pusiera. Y el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales salvajes; pero entre ellos no encontró ayuda y compañía.

Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando se durmió, le sacó una costilla y rellenó con carne el lugar vacío. Luego con la costilla que había sacado del hombre formó a la esposa y se la presentó al hombre. El hombre exclamó:

«¡Esto sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne!

Se llamará ‘esposa’ porque fue sacada del esposo.»

Por eso, el esposo deja a su padre y a su madre y se une a su esposa, y los dos llegan a ser una sola carne. 

V/ Palabra de Dios.

R/ Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL 

Sal 128 (127), 1-2. 3. 4-5a. 5b-6 (R.: cf. 5)

Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

(Libro del Salmista p. 301)

Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer como parra fecunda

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa. R.

Esta es la bendición del hombre

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida. R.

Que veas a los hijos de tus hijos.

¡Paz a Israel! R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la Carta a los Hebreos 2, 9-11 

Hermanos:

A Jesús, que se hizo un poco inferior a los ángeles,

lo vemos ahora coronado de gloria y honor

por haber sufrido la muerte.

Así quiso Dios en su amor que probara la muerte

para bien de todos y cada uno de nosotros.

Pues Dios, origen y término de todo,

juzgó conveniente llevar a una multitud de hijos a la gloria,

consagrando con sufrimientos a su Guía y Salvador.

Porque tanto Jesús, que nos santifica,

como los que somos santificados tenemos un mismo origen.

Por eso no se avergüenza de llamarnos hermanos.

V/ Palabra de Dios.

R/ Te alabamos, Señor.

ALELUYA

EVANGELIO

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 10, 2-16

En cierta ocasión, se le acercaron a Jesús unos fariseos, y para ponerlo en aprietos le preguntaron si un hombre podía divorciarse de su mujer.

Él les respondió: «¿Qué fue lo que determinó Moisés?»

Ellos dijeron: «Moisés permitió divorciarse dándole a la mujer el certificado de divorcio.»

Pero Jesús les dijo:

«Moisés os dio esa ley por la dureza de vuestro corazón.

Pero desde el principio de la creación,

Dios los hizo hombre y mujer.

Por eso, el esposo deja a su padre y a su madre

y se une a su esposa,

y los dos llegan a ser una sola carne.

De manera que ya no son dos, sino una sola carne.

Por consiguiente,

lo que Dios unió no debe separarlo el hombre.»

Una vez en casa, los discípulos le preguntaron sobre lo mismo.

Él les dijo:

«El que se divorcia de su mujer y se casa con otra,

comete adulterio contra su mujer;

y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro,

comete adulterio.»

Entonces le trajeron unos niños para que los bendijera, pero los discípulos los reprendieron.

Al ver esto, Jesús se disgustó y les dijo:

«Dejad que los niños se acerquen a mí, y no se lo impidáis,

porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.

Os aseguro que no entra al Reino de Dios

el que no lo recibe como un niño.»

Después abrazó a los niños y se puso a bendecirlos, imponiéndoles las manos.

V/ Palabra del Señor.

R/ Gloria a ti, Señor Jesús.

 

CREDO  

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

ORACIÓN DE FIELES

Presidente: Oremos a nuestro Padre Celestial para que su promesa de vida eterna sea comprendida y aceptada por todos los hombres. Respondamos a cada una de las intenciones con esta aclamación:


Padre de infinita bondad, escúchanos.

1. Por el Papa Benedicto XVI, nuestro arzobispo Rubén Salazar y todos los obispos y sacerdotes, por cuyas palabras Jesús se hace presente en el sacramento de la Eucaristía, para que tengan una vida santa y entregada al cuidado del rebaño de Cristo, y por ellos surjan muchas vocaciones. Roguemos al Señor. 

2. En el mes de octubre se celebra la Asamblea General de Obispos de todo el mundo, bajo el tema de La fe y la nueva evangelización. Pidamos, pues, para que con la guía del Espíritu Santo nuestros obispos nos ayuden a comprender lo que Dios espera de nosotros y cómo debemos evangelizar en nuestra Iglesia Arquidiocesana de Bogotá. Roguemos al Señor.

3. Por los esposos que, en nuestra sociedad, viven su matrimonio con fe y entrega; por los novios y por quienes se encargan de su preparación; para que, fieles a los mandatos del Señor, sean una sola carne y den testimonio de servicio y fidelidad al mundo entero. Roguemos al Señor.

4. Por los enfermos, por los que se ven imposibilitados para participar de la Eucaristía y por los ministros que les acercan a Jesús hasta sus hogares, para que tengan un encuentro real con Cristo presente en la Palabra y en la Eucaristía. Roguemos al Señor.

5. Por cada uno de nosotros y por nuestras intenciones: para que estemos siempre abiertos a la inspiración del Espíritu Santo, sepamos ser servidores de los demás y consigamos un corazón humilde y sencillo. Roguemos al Señor. 

Presidente: Padre de bondad, imploramos humildemente tu misericordia, para que, alimentados por Ti, alcancemos la vida eterna. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

R/ Amén.

LITURGIA EUCARÍSTICA

CANTO DE OFERTORIO

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, el sacrificio

que Tú nos mandaste ofrecer;

y por estos sagrados misterios,

que celebramos en cumplimiento de nuestro servicio,

dígnate llevar a cabo en nosotros

la santificación de tu redención. 

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/ Amén.

PREFACIO

SANTO

PLEGARIA EUCARÍSTICA

PADRE NUESTRO

CORDERO DE DIOS

COMUNIÓN

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios omnipotente,

saciados con este alimento y bebida celestiales,

concédenos ser transformados en Aquel

a quien hemos recibido en este sacramento.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/ Amén.

BENDICIÓN SOLEMNE

SALIDA

V/ Podéis ir en paz.

R/ Demos gracias a Dios.

LECTURA ESPIRITUAL

LA FAMILIA: FORMADORA DE LOS VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS 

La familia cristiana pone en el centro de su atención la persona del Señor Jesús; lo acoge en casa; ora y se reúne en torno a Él; busca compartir su enseñanza, sus sentimientos, sus deseos, cumplir su voluntad. La fe en su presencia transforma todas las relaciones y actividades familiares, exalta los valores humanos, crea un clima de comunión y de gozo, clima humano y divino al mismo tiempo. Recordemos el texto de la carta a los Colosenses: «Hermanos, revístanse, como elegidos de Dios, santos y amados, de sentimientos de misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia [...] Como el Señor los ha perdonado, así también hagan ustedes. Por encima de todo pongan la caridad, que es el vínculo de la perfección. Y la paz de Cristo reine en sus corazones [...] La palabra de Cristo habite entre ustedes abundantemente […] Todo lo que hagan, en palabras y en obras, todo se cumpla en el nombre del Señor Jesús, dando por medio de él gracias a Dios Padre. Ustedes, esposas, sean sumisas a sus maridos [...] Ustedes, maridos, amen a sus esposas [...] Ustedes, hijos, obedezcan a sus padres en todo [...] Ustedes, padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desanimen» (Col 3, 12-21).

He aquí “la familia, formadora de los valores humanos y cristianos”. En ella se practican muchas virtudes, unificadas y sublimadas por la caridad; las palabras y las obras de cada día están animadas por el Espíritu de Jesús y orientadas por la escucha de su Palabra. Se mantienen los roles de cónyuges, de padres y de hijos, pero todos compiten en el amarse y servirse recíprocamente.

Todos los miembros de la familia son interpelados, porque todos deben participar en el desarrollo de los valores humanos y cristianos. Pero no podemos olvidar la peculiar responsabilidad que corresponde a los padres. Su actitud respecto a sus hijos debería ser semejante a la manifestada por María y José cuando encontraron a Jesús en el Templo, después de haberse perdido.

María y José lo buscan con indecible preocupación: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te buscábamos angustiados» (Lc 2, 48). Aman a su hijo con pasión, con todo su ser.

Pues bien, queridos padres y madres, amen a sus hijos y háganles sentir que son amados y apreciados, respetados y comprendidos. El sentirse amados suscita gratitud y confianza en los demás, en sí mismos y en el amor del Padre celestial; y es un llamado a responder al amor con el amor.

María y José viven en la intimidad con Jesús; pero su persona y su comportamiento son un misterio también para ellos. «Él les respondió: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía ocuparme de las cosas de mi Padre?” Pero ellos no comprendieron esta respuesta» (Lc 2, 49-50). María y José intuyen que Jesús no les pertenece; vive para su verdadero Padre, que es Dios, y se pone totalmente a disposición del misterioso proyecto divino. A pesar de no comprender, lo acompañan con amor respetuoso y lo sirven con toda solicitud.

Queridos padres y madres, también ustedes han de respetar la personalidad y la vocación de sus hijos. Educarlos es ayudarlos a desarrollar sus potencialidades escondidas y apoyarlos para que puedan ser plenamente ellos mismos según el plan que Dios tiene sobre sus vidas. Cuídenlos como un don que les ha sido confiado, sin ser posesivos. Un famoso poeta escribió: «Sus hijos no son suyos [...] Ellos vienen a través de ustedes, pero no son de ustedes; y si bien están con ustedes, no les pertenecen. Pueden darles su amor, no su pensamiento: tienen su pensamiento propio. Pueden dar alojamiento a sus cuerpos, no a su alma, porque su alma habita la casa del mañana, que ustedes ni siquiera en un sueño pueden visitar» (K. Gibran, Il Profeta).

Una buena relación educativa comporta ternura y afecto y, al mismo tiempo, razonamiento y autoridad. Ambos padres, el papá y la mamá, han de estar cerca de sus hijos y cultivar el diálogo con ellos. Queridos padres y madres, sean generosos con sus hijos, sin ser permisivos; sean exigentes sin ser duros; sean claros con ellos y no se contradigan; sepan decir sí o no en el momento oportuno. Sean coherentes y denles buen ejemplo. Así podrán ayudar a sus hijos a madurar una personalidad equilibrada, constructiva y creativa, sólida y fiable, capaz de afrontar los retos y las pruebas de la vida, que nunca faltarán.

Para la formación de los valores humanos y cristianos se requiere la familia fundada en el matrimonio monógamo y abierto a la vida; se requiere la familia unida y estable. Los esposos que, no obstante la fragilidad humana, buscan con la gracia de Dios vivir cada vez más coherentemente el amor como don total de la propia vida del uno al otro, construyen su casa sobre roca (cf. Mt 7, 24-25); hacen de su familia un Evangelio viviente; edifican la Iglesia y la sociedad civil; reflejan en la historia la presencia y la belleza de Dios que es unidad de tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Apartes de la Homilía del Cardenal Tarsicio Bertone en la Misa de Clausura del VI Encuentro Mundial de las Familias, Ciudad de México, 18 de enero de 2009.